Varios siglos de correo y uno de filatelia (parte 3/5)

Las sillas de postas, que estaban afiliadas y tenían establecidos convenios, se permutaban la correspondencia; las que no lo estaban en sus rutas garantizaban el transporte hasta el límite de su red, y desde allí, a sus riesgos y porte debido, la recogían otras líneas para conducirlas hasta su destinatario.

Tour y Taxis continuaron empleando, simultáneamente, diferentes tipos de matasellos, unos de los más usuales (reminiscencias de aquéllos) son los que fueron adoptados en otros países, formados por las letras P.P. (porte pagado) y P.D. (porte pagado hasta destinatario y no debido, como se cree) que estampaban sobre las cartas o sellos.Todos los geniales inventos han sufrido percances, y también los sellos conocieron la labor de obstrucción que se hizo en el acarreo del correo, pues más de una vez se abusó exigiendo injustificadas tasas y primas por aquel transporte; la carta venía de muy lejos y era un absurdo pretender que lo mismo se pagara por una carta que llegaba de 10 leguas de aquel lugar que una venida de 80.

Resabios de las conducciones primitivas, a los monopolios que habían sido otorgados a diferentes empresas, y subarrendados o transferidos a otros, les esperaba únicamente la caducidad del contrato y con ello el cese o renovación del mismo.

Aquel caos en la correspondencia debía ser encauzado y organizado, y bajo los persistentes trabajos y normas que poco a poco se dictaron, en parte gracias al celo de Von Stephan, se fundó en Berna, en 1874, la Unión Postal Universal. Al celebrarse el cincuentenario de la fundación de este organismo Suiza lanzó una serie de dos sellos, representando la sede en sus comienzos, y el de 30 céntimos, en magnífica muestra del arte pictórico, tal como estaba en 1924. Von Stephan impuso su criterio de que las cartas debían pagar por el peso y no por la distancia.

España emitió sellos oficiales sin valor efectivo, pero indicando, peso en onzas y de una libra; representaba cada ejemplar lo que era permitido transportar. Fue una verdadera innovación, que al cabo de cuatro años de tener sellos, se implantaran estos curiosos timbres.

De la Unión Postal Universal emanan normas y pactos internacionales sin perjuicio de que por continentes o grupos se formen convenios. Podemos mencionar el Panamericano, gracias al cual la correspondencia intercontinental con la Península Ibérica disfruta de la misma tarifa que la interior de cada país. Al Dr. García y Santos, su fundador, España le dedicó un sello, en el que, como recuerdo a la Argentina, a ambos lados figuran un gaucho y un militar, como homenaje a la nación hermana.

Artículo extraído del libro “Por el mundo de los sellos” de Josep Majó Tocabens.

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