Varios siglos de correo y uno de filatelia (parte 2/5)

Además la escritura sobre piedra; las primeras misivas sobre el papiro y su manipulación por los chinos; el papiro fue el primitivo papel que, perfeccionado, ha llegado a nuestros días. Su misión ha sido enorme, al servir de enlace entre los hombres, y los sellos de correo han coadyuvado a ello.

En todos los catálogos mundiales veremos cuándo empezó cada país a beneficiarse de ellos, y en la parte alemana, los que anteceden a la Confederación han tenido, para las relaciones culturales y espirituales entre los pueblos, gran significado.La tradición dice que el Papa Ambrosio, en el siglo IV, durante unos disturbios, encargó a la familia Torre la defensa de un correo, y en recompensa le dio la ejecutoria de usar el aditamento “de la” Torre, apellido que después, por los desplazamientos de miembros de dicha familia a otros países, tomó las formas de “de la Torre” o “Thurn”.

Por medio de un entronque con las hijas del sire Taxis se unieron ambos apellidos que la toponimia ha resucitado y ha fijado como precedente; el de Taxis, de la familia Tasso, de rancia estirpe lombarda; en italiano “tasso” significa tejón, y en efecto, figura ese animal en sus armas.

Aquellos Tassos, Tassis y Taxis se encuentran entremezclados con la historia postal de la península itálica, donde organizaron los correos, primero con sus mensajeros a pie; poco después, a medida que se sentía la necesidad, crearon las sillas de postas, y a mayor rapidez exigida, el número de caballerías aumentaba, y los postes, en los cuales aguardaban los animales de refresco crecían a lo largo de los caminos. Aquello se organizó y se instituyeron las posadas y ventas en las carreteras; en todos los lugares que les pudiera producir un ingreso se establecían con carácter de exclusiva.

Francisco de Tassis, en los finales del siglo XV y principios del siguiente, dio el mayor impulso a la organización del transporte de la correspondencia. En enero de 1505 firmaba en Gante, con Felipe el Hermoso, rey de Castilla, León y Granada, Archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Lorena y de Brabante y esposo de Juana la Loca, una convención para organizar el correo y mantenerlo permanentemente entre los Países Bajos, el reino de su padre, Maximiliano de Alemania, el lugar de residencia del rey de Francia, y España.

La organización de aquel correo fue magna; creó las líneas que más fama le iban a dar: Sevilla-Gante-Viena, y ostentó el título de Capitán-Director de Correos. Su nieto fue ennoblecido: Príncipe de Tour y Taxis.

Continuaron, pues, con el privilegio de los correos por casi toda Europa, y, adaptándose a la innovación de los sellos en 1852, aparecían los bien conocidos que ostentan su nombre. En aquellas fechas la Oficina, su “Dirección General de Correos”, radicaba en Fracfort del Main, y continuaba con las concesiones.

Bismarck ordenó al Director de Correos de Prusia, Von Stephan, que asumiera ambas direcciones y se abolieran las concesiones todavía existentes en algunos Estados alemanes.

Para indemnizar al concesionario le dieron una fortuna, 15.000.000 de ptas. oro, y el día 30 de junio de 1857 aquella organización, que había pasado a través de siglos y generaciones, desaparecía para ser en lo futuro y en todos los países potestad exclusiva de los Estados.

Artículo extraído del libro “Por el mundo de los sellos” de Josep Majó Tocabens.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *